Reflexión de Marian Fuentes, asesora educativa, compartida en Cafecito con Cata.
Sin ninguna duda emigrar a otro país, cambiar de vida, status legal, aprender otro idioma, cultura y costumbres es un reto enorme. Lo que debemos tener en cuenta es que ninguna gran conquista viene como resultado del poco o mínimo esfuerzo. Este esfuerzo, sacrificio y trabajo se duplica cuando somos padres y en cualquier etapa de nuestros hijos proveer lo mejor para ellos es nuestra mayor prioridad como padres.
Toda gran conquista y sueño planeado para cumplir en el nuevo país puede causar cierto temor, de aquel que nos muestra una meta grande cumplida, pero no un temor que nos paralice y congele el sueño de brindar y lograr grandes propósitos de la mano y para nuestros hijos.
El temor no debe ser tu líder, debe ser para ti y para tu familia esa motivación responsable de realizar los planes con excelencia y estrategia para lograr el triunfo.
Pero como podemos vencer el temor paralizador y transformarlo en motor para triunfar:
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Crea un plan familiar
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fortalece tus principios y valores familiares que te empoderan a ti como padre y a tus hijos.
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Únete a tu familia y escriban juntos con sus hijos sus sueños y visión
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involucra a tus hijos en el plan para emigrar.
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según su edad explica y enseña buenos hábitos que los fortalecerán como familia y ayudarán en el plan una vez en el nuevo país.
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edúcate acerca de la nueva cultura, idioma y costumbres y cuéntale a tu hijo, has de este proceso un plan de tiempo de calidad con ellos.
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acércate a tus hijos y crea una comunicación abierta y sincera con expectativas reales, un espacio donde se puedan hablar y contar sus temores, con el único fin de transformarlos en plan de conquista.
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se paciente contigo como padre y con tus hijos, dale tiempo al aprendizaje, celebra errores y levántate con la visión de trabajar junto a tu familia en su sueño.
Recuerda, lo que ahora siembras será la cosecha que tus hijos recogerán. Asegúrate que siembres semillas de esperanza, triunfo y conquista. No de temor.
Marian Fuentes
Asesora Educativa
Escuchar sin exigir entusiasmo
Invitar a los hijos a participar no significa cargarles la responsabilidad de decidir por los adultos. Pregunta qué les preocupa, explica con lenguaje adecuado a su edad lo que ya se sabe y lo que todavía no, y conserva rutinas y contacto con personas importantes para ellos. No prometas que nunca estarán tristes ni presentes el miedo como un fracaso. Este texto es acompañamiento educativo, no atención psicológica; si el malestar interfiere de forma persistente con la vida diaria, busca apoyo profesional.
